25 de junio de 2009

dejarlo estar...

por qué lo mas difícil es admitir que las cosas están terminadas? ya me pasaba en la facultad, era experta en estropear los dibujos al carboncillo en los últimos cinco minutos del examen, con esa sensación de no poder asumir que algo estaba acabado, que había que soltarlo... como si acabar un dibujo fuese algo del todo imposible, porque las cosas parece que nunca queden terminadas del todo...
no me cuesta escribir finales, los finales suelen salir solos, suelen ser la continuación natural de lo que has contado... a veces abiertos porque ni tú misma sabes que será de las historias que contaste, a veces cerrados, jugando a ser destino, a guiñar un ojo a los grandes maestros del final, jugando con las palabras como con las piezas de un puzzle para hacer que todo coincida en una noche que solucione todas las historias...
tres novelas que están escritas hace ya un año y que no soy capaz de terminar de corregir (a veces pienso que me saboteo a mi misma, que terminar de corregir me haría darme cuenta de que se me han acabado las historias que contar, que el miedo me paraliza y no sabría que hacer con ellas una vez puesto el punto final...). pero en cada relectura me queda esa extraña sensación de que falta algo, de que algún hilo se quedó suelto, de que algún detalle pequeño no acaba de cuadrar, de que no consigo lo que pretendo (ya sabes, esa manía de querer llegar a lo universal mediante lo anecdótico)
o quizás es que ciertas frases se te quedan entre los dedos sin querer...
yo es que le pedí un deseo a una estrella y ya me lo concedió... se puede pedir el mismo deseo una vez se te ha cumplido?
***

6 comentarios:

  1. Se puede pedir todas las veces que quieras. No hay ninguna norma que lo contradiga. Pero ni siquiera hace falta que lo hagas: los acontecimientos futuros pueden ser resultado de aquel deseo cumplido o su continuación natural. ¿Por qué no pensar que aquel deseo es una minúscula parte dentro de una trayectoria entera, un impulso inicial con el que continuar un camino?

    Yo llevo fatal lo de los finales. Cuando veo que quedan dos párrafos para acabar un cuento (lo de la novela lo llevo peor, no hay manera de echarla pa'lante porque me aterra enfrentarme a una historia tan larga), me pongo irremediablemente a temblar. Y siempre la cago. Envidio cochinamente tu facilidad para acabar las historias.
    Te aconsejo que pidas opiniones externas. El autor jamás se lleva bien con su obra, quiere que sea perfecta y se obceca en detalles que quizás no son tan trascendentales.
    Yo soy un poco patán y muy mal crítico, pero si lo necesitas, puedo leer algo a ver qué me parece. No sé...
    Me hizo gracia lo de "llegar a lo universal mediante lo anecdótico". Tengo le teoría de que todos los seres humanos padecemos de los mismos males y reímos de las mismas alegrías. Si hablas de sentimientos, estos siempre son universales. La capacidad del hombre para la empatía se agudiza mucho cuando se lee.

    Joer, hoy hablo como una cotorra...
    Perdón por la extensión...
    Besos!!!!

    ResponderEliminar
  2. es difícil porque les tomas cariño, porque te acostumbras a ellas y luego cuesta despedirse. y porque mientras las tengas entre manos puedes modificarlas, y una vez que las das por terminadas así se quedan... y esa sensación aterra...
    a mí los finales también me cuestan horrores, soy muy perfeccionista para ciertas cosas. me pongo el listón muy alto, quizás ese es el error. creo que un mal final puede cargarse una historia, y asusta tanta responsabilidad... quiero que todo cuadre de forma brillante, y eso es casi una utopía.
    me pasa igual que a ti... reviso las novelas una y otra vez y cada vez les encuentro más fallos. al final siempre me queda la sensación de que no está a mi gusto. algo le sobra, o le falta, o no está bien expresado... ahora estoy en esa fase, y me crea mucho desasosiego. sobretodo cuando retomo algo escrito hace años, con lo que ya me cuesta identificarme.
    las historias por contar nunca se acaban... tienen su momento, eso es todo. hay momentos de revisión y momentos de inspiración... yo me quedo en blanco con mucha frecuencia y me dedico a revisar, ya sabes... cuando menos te lo esperas la musa reaparece y te permite avanzar... a ti te queda mucho por contar, cielo! lo tengo clarísimo... solo es cuestión de paciencia. las historias son las que deciden cuando quieren ser contadas, no nosotras.
    yo alucino con todo lo que te leo, sé muy bien lo mucho que te queda por contar, lo lejos que puedes llegar...
    por qué no vas a poder pedir el mismo deseo? si ya se cumplió una vez tienes la prueba de que no era imposible. pero para que los deseos se cumplan hay que creer en ellos... estoy segura de que si lo vuelves a pedir se te cumplirá, y quiero estar ahí para verlo...

    ResponderEliminar
  3. rubentxo, si? no sé... sé que no hay ninguna norma, pero me da la sensación de que no hay que pedir mas... me gusta eso de que los acontecimientos futuros puedan ser consecuencia de un deseo.
    yo las acabo como puedo, como quieren ellas terminar, la mayoría de las veces, pero luego terminarlas de verdad es donde no sé...
    por una opinión externa estoy bloqueada e insegura... así que de momento muy cerrada tengo que tener la historia para volver a dejarla... no pretendo que sea perfecta, pero cuando no transmite lo que pretendes que transmita es frustrante!
    lo de llegar a lo universal mediante lo anecdotico parte de lo que dices... los sentimientos al final son los mismos, cambian los detalles, poco mas... pero hay que conseguir que esos sentimientos trasciendan los detalles...

    patri, sinceramente yo cariño yo ya no les tengo... que tanto leerlas les estoy cogiendo una tirria que no veas... yo con los finales de las tres estoy mas o menos contenta... cuadran con el resto y son lso tres bastante abiertos...
    me cuesta decidir que ya están, dejarlas y empezar otras cosas...
    quizás le estoy pidiendo peras al olmo y no doy para mas, y debería no tomarme tan en serio esto... darles un último repaso de tildes y puntos y pasarlas de una vez por la impresora...
    gracias por tus animos, eres un solete!!!
    ya sabes mi teoría de que alguien cometió un error... si te digo que prefiero no volver a intentarlo para no constatar que tengo razón tendría sentido?

    muchos besos a los dos!!!

    ResponderEliminar
  4. sé que a fuerza de leer un texto lo puedes aborrecer, pero a mí me resulta imposible no tomarles cariño a los personajes. es que son muy míos, jeje...
    no digas que no das para más ni en broma... pues no te queda a ti "guerra" que dar...
    que error ni que niño muerto! dicen por ahí que el mejor negocio del mundo es comprar a un argentino por lo que vale y venderlo por lo que se cree que vale (lo admito, es un chiste con mala leche...). pues tú eres al revés, vales mucho más de lo que te crees que vales. y el mejor negocio del mundo sería ser tu editor. sabiendo serlo, claro...
    muchos besos guapísima!

    ResponderEliminar
  5. por suerte aun no me he aborrecido... pero tres lecturas mas y te juro que les prendo fuego a las tres novelas!!
    lo de no dar para mas es una sensación... ya sabes que cuando llega el verano a mi me dan crisis existenciales y literarias...
    eso y que el año pasado por estas fechas estaba corrigiendo... no he escrito casi nada en un año... eso me da que pensar... no sé si es causa o efecto, pero el caso es que no tengo ideas desde hace demasiado tiempo...
    mira que eres mona... el chiste del argentino me ha hecho gracia!! pero me miras con demasiados buenos ojos...
    muchos besos reina!!

    ResponderEliminar